lunes, 24 de marzo de 2008

A nuestros compañeros desaparecidos (espero que exista algún lugar)

Su luz nos guía con fervor revolucionario en nuestras acciones y pensamientos más trascendentes. Por ustedes entendimos que hay otra manera de entender la vida, la cual va más allá del individualismo egoísta o del nefasto “no te metas”. Gracias por enseñarnos que no hay lucha más noble que la que se libra por los demás.
Sepan compañeros que el mundo mejor que soñaron sigue siendo posible, de nosotros depende ver los barrotes delante nuestro, porque para poder liberarse primero hay que entender que uno está preso.
Nace la vida en cada hijo de ustedes que recupera su identidad, de a poco se van derribando las mentiras que supieron construir los custodios de la injusticia y la desigualdad.
Los recordamos hoy y siempre, después de 32 años seguimos pidiendo justicia y esperamos el día en que no quede ningún genocida libre.
No hay homenaje que alcance, creo que el mejor es el de hacer su lucha nuestra lucha. No permitimos creernos el verso de que murieron las utopías y los ideales, están vivos, igual que ustedes compañeros.