martes, 27 de noviembre de 2007

¡Prisión!


Quizá nos dan hoy verguenza nuestras prisiones. El siglo XIX se sentía orgulloso de las fortalezas que construía en los límites y a veces en el corazón de las ciudades. Le encantaba esta nueva benignidad que reemplazaba los patíbulos. Se maravillaba de no castigar a los cuerpos y de saber corregir en adelante las almas. Aquellos muros, aquellos cerrojos, aquellas celdas figuraban una verdadera empresa de ortopedia social. A los que roban se los encarcela; a los que violan se los encarcela; a los que matan, también. ¿De dónde viene esta extraña práctica y el curioso proyecto de encerrar para corregir, que traen consigo los Códigos penales de la época moderna? ¿Una vieja herencia de las mazmorras de la Edad Media? Más bien una tecnología nueva: el desarrollo, del siglo XVI al XIX, de un verdadero conjunto de procedimientos para dividir en zonas, controlar, medir, encauzar a los individuos y hacerlos a la vez "dóciles y útiles".

Vigilancia, ejercicios, maniobras, calificaciones, rangos y lugares, clasificaciones, exámenes, registros, una manera de someter los cuerpos, de dominar las multiplicidades humanas y de manipular sus fuerzas, se ha desarrollado en el curso de los siglos clásicos, en los hospitales, en el ejército, las escuelas, los colegios o los talleres: la disciplina. El siglo XIX inventó, sin duda, las libertades; pero les dió un subsuelo profundo y sólido: la sociedad disciplinaria de la que seguimos dependiendo.

Michel Foucault - Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisión

Las nuevas prisiones del siglo XXI dan cuenta de nuevas formas sutiles de disciplina, ahora virtuales e inmateriales. Cuerpo libre y mente presa, premisa fundacional del tecnomundo actual.
Infinidad de almas esclavas izan la bandera del consumo, bastión de la jaula invisible, van cultivando al futuro idiota útil, cada vez más preso, cada día un kilómetro más lejos de la verdadera libertad…
El Postmisticismo nació y morirá para combatir al régimen disciplinario del sistema con el arma de sus versos y de su arte…
A los todavía presos: ¿Están listos para morir libres?