
Empecé a caminar sin rumbo aparente por calles desconocidas, fue entonces cuando la ví, hermosamente detenida en una esquina. Pero pasaba lo de siempre, acostumbrado a mi cobardía no hice más que mirarla y dejarla escapar...como lo estaba haciendo con mi vida!
Algunos interrogantes atormentaban mi cabeza: ¡¿Entonces no había entendido nada?!, ¿ Y ese grito de libertad que había estallado en el vagón?.
Me preguntaba si todo se trataba de una casualidad. Primero la situación en ese efímero tren, luego bajarme antes de llegar a mi destino y después haberme cruzado con la mujer más bella que había visto en mi vida. Ella tenía cabellos rubios y ondulados, y las curvas más visibles de todas. Me acerqué a ella y le dije: "Perdoname, pero tenés los ojos más lindos que vi en mi vida! ¿Cuál es tu nombre?"
¡Libertad!- me contestó sonriente.
- No puedo creerlo, te estuve buscando durante años, dejame pasar el resto de mis días contigo, a tu lado nada más necesito!
Con sobredosis de dulzura me contestó: "Todavía debes dejar a tu actual amor: Codicia, y también a tu amante: Temeridad. Recién cuando las abandones podrás venir a buscarme. Yo siempre te estaré esperando, nacimos para vivir juntos, pero tendrás que jugarte por mi"
Mi alma estaba palpitante y ansiosa, era la más linda del lugar (de éste y de todos, conocidos y desconocidos). La miré fijo a los ojos, podía sentir una conexión inexplicable con simples palabras. Me acerqué lentamente, la tomé de la cintura y le di el más dulce de mis besos.
Ya no había más dudas ni interrogantes, había entendido todo, absolutamente todo.
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