miércoles, 21 de noviembre de 2007

No lo soñé

Era una tarde calurosa y el interior del vagón estaba consecuentemente sofocante, faltaba casi una hora para llegar. Mi mente, a punto de estallar, pensaba en lo que me esperaba (otra vez). Así era todos los días, cada vez que volvía a casa de vuelta del trabajo. Pero algo inusual pasaba en ese vagón aquella tarde; al ver los ojos de los viajeros puede descubrir que varios pensaban y sentían lo mismo que yo. Esa sensación de encierro, agobio y represión se veía en la mente y la presencia de quienes me rodeaban. Al igual que mi cerebro, el vagón parecía a punto de estallar. Comenzaba a desesperarme, cuando de repente alguien comenzó a gritar: "¡Si somos libres todo nos sobra!", lo gritó una y mil veces, de manera desaforada. Yo solo podía observarlo y escucharlo en un estado casi hipnótico, mientras que pasaban cientos de imágenes por mi cabeza en forma de un videoclip que describía mi triste y angustiosa existencia. A lo sumo fueron cinco minutos, destellantes y fugaces. Aún faltaban cinco estaciones para llegar a mi casa, entonces decidí bajarme del tren.
Empecé a caminar sin rumbo aparente por calles desconocidas, fue entonces cuando la ví, hermosamente detenida en una esquina. Pero pasaba lo de siempre, acostumbrado a mi cobardía no hice más que mirarla y dejarla escapar...como lo estaba haciendo con mi vida!
Algunos interrogantes atormentaban mi cabeza: ¡¿Entonces no había entendido nada?!, ¿ Y ese grito de libertad que había estallado en el vagón?.
Me preguntaba si todo se trataba de una casualidad. Primero la situación en ese efímero tren, luego bajarme antes de llegar a mi destino y después haberme cruzado con la mujer más bella que había visto en mi vida. Ella tenía cabellos rubios y ondulados, y las curvas más visibles de todas. Me acerqué a ella y le dije: "Perdoname, pero tenés los ojos más lindos que vi en mi vida! ¿Cuál es tu nombre?"
¡Libertad!- me contestó sonriente.
- No puedo creerlo, te estuve buscando durante años, dejame pasar el resto de mis días contigo, a tu lado nada más necesito!
Con sobredosis de dulzura me contestó: "Todavía debes dejar a tu actual amor: Codicia, y también a tu amante: Temeridad. Recién cuando las abandones podrás venir a buscarme. Yo siempre te estaré esperando, nacimos para vivir juntos, pero tendrás que jugarte por mi"
Mi alma estaba palpitante y ansiosa, era la más linda del lugar (de éste y de todos, conocidos y desconocidos). La miré fijo a los ojos, podía sentir una conexión inexplicable con simples palabras. Me acerqué lentamente, la tomé de la cintura y le di el más dulce de mis besos.
Ya no había más dudas ni interrogantes, había entendido todo, absolutamente todo.