miércoles, 9 de abril de 2008

Los burócratas de hoy serán los custodios de la cárcel del mañana


Sus creencias afirman que el universo puede y debe entrar en un formulario (bien moldeado). Hoy portan llaves, mañana candados.
Con sus armas contrarrestan al Sol naciente, generando un equilibrio a punto de estallar. Son la prueba de que la lucha económica de clases terminó, los hay ricos y pobres, como en toda religión. Comulgan con el pájaro en la jaula y el pez en la pecera.


¡Se entregaron a las formas! ¿Se puede olvidar tanto el fondo? El sapo les tapo el pantano. El pantano entonces no existe, mucho menos el bosque que se refugia atrás de el.
Su biblia los convenció de la teoría de las flores marchitas, esa que dice que murieron y quedaron en el tiempo. Y asi van por su camino, sin flores, solo viendo el verdinegro color del sapo.
Prometen hacer de su condena nuestra cárcel.


Por cada uno de los nuestros hay cien y pico de burócratas. Creen que nos cercaron (culpable ilusión), todas sus pistas conducen al desconocido pantano.
¿Y nosotros donde estamos? En el bosque, tirados en el pasto, rodeados por las flores....