jueves, 17 de enero de 2008

Nuestro enemigo

Nuestro enemigo es aún abstracto y sutil,
parece una gran sombra,
nos precede ancestralmente, antes y después de todo,
con infinitos ropajes nos engaña,
su magnitud nos asusta,
es quizás el gran oscuro colectivo,
ese reflejo invertido sin espejos.

Nuestro enemigo predica antiesperanza,
laureles colgados,
¿Partida ganada?

Con la fuerza de sus tempestades volcó nuestra balsa una y mil veces,
con sus ojos inyectados en furia aún no comprende nuestro sentido,
la balsa no se hunde,
nuestro enemigo no tiene los ojos para admirarlo.

El refugio es transitorio,
hora de reflexiones hasta la próxima batalla,
quizás una idea le gane a la otra idea,
los dos sabemos que es justo ahí donde nuestras fuerzas se equilibran.

Nuestro enemigo está nervioso,
somos el colado de su fiesta,
ese pequeño, pero molesto imponderable.

Dos caras de la futura y vieja lucha,
esas que mantienen a la nada en equilibrio,
y seguimos combatiendo,
en esta cuerda floja interminable,
para el ganar es destruir, para nosotros resistir.

Hubo y habrá otros, pero ahora es nuestro tiempo,
es la historia que se repite en el infierno cotidiano,
un nuevo capítulo en la eternidad que nos convoca,
recogemos el guante,
plantamos bandera,
ahora lo entendemos,
este es el instante del que hablaban los ancianos,
es este y ningún otro,
ahora es Felicidad.

¿Nuestro enemigo?
Nuestro enemigo nos define.