"...y sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario."
"No nos convertimos en lo que somos sino mediante la negación íntima y radical de lo que han hecho de nosotros."
"Parece que hubiera una necesidad de vaciarnos el disco duro, para que el mundo virtual tenga cabida rápidamente. Ésta parodia de la vida que estamos viviendo, ésta pintura que se hace de los medios también. Ese estándar de pensamiento que la gente comenta lo que pasa en los medios y no tiene impresiones que comunicarse personales, íntimas y profundas. A mí me parece un mundo paródico que yo no disfruto"
"Somos hablados por un lenguaje que nos precede. Pero -si quebramos ese lenguaje que es, para mí, el del Poder- alguna vez diremos nuestras propias palabras"
"Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo."
De vez en cuando aparecen instantes a los que, si fueran visibles, les sacaría una foto. La enmarcaría y la foto se transformaría en un cuadro, en uno de los tantos que tendría colgado en el pasillo del hastío. Los cuadros sería entonces amuletos, equilibristas suicidas a los que el recuerdo no oxidaría. Pero los instantes no se dejan fotografiar, se escurren entre los sentidos, casi siempre sin dejar huellas, y cuando dejan alguna es tan efímera como una pisada en la arena. A veces se dejan enjaular en mi cerebro, pero enseguida los invade un ejército de trivialidades sedientas de singularidad y entonces arrasan con ellos, los devoran sin piedad. Pareciera que estos instantes estuvieran hechos de un material desconocido, de una sustancia no compatible con las posibilidades de la experiencia humana, pero cierta anomalía permite que accidentalmente se crucen con nuestras conciencias en una considerable muestra de generosidad por parte del azar. Tuve la particular suerte de cruzarme con varios, sin depender demasiado de factores externos, lo prueba el hecho de haberlos captado tanto en la orilla de un río como en algún rincón de una gris oficina de empresa. Alguno podría razonar que su independencia externa supone una chance para generarlos intencionalmente desde la propia subjetividad. Grave error, su independencia es total y absoluta. Como máximo uno podría aspirar a coincidir en el tiempo y lugar en los que el instante se digne a aparecer, pero no hay parámetros a los que aferrarse, excepto algo tan abstracto y peligroso como la intuición, que siempre puede mandarse una broma pesada .Por si le sirviera a alguien de consejo, yo logré tomar el control en todo este embrollo acerca de los instantes cuando terminé de asimilar que es imposible controlarlos.
¿Pueden convivir de manera armoniosa dos mundos distintos, casi antagónicos? ¿O indefectiblemente uno de esos mundos intentará imponerse sobre el otro? Tales interrogantes parecen sobrevolar la trama de "El hombre de al lado", película dirigida por Gastón Duprat. El argumento está basado en un conflicto doméstico entre dos vecinos. En principio parece una historia simple, y de hecho lo es en cuanto a lo que pasa. Una sucesión de hechos que le pueden pasar a cualquier persona. Lo interesante son las aristas psicológicas y sociales de los dos personajes principales (los vecinos en pugna), Leonardo y Victor, muy bien interpretados por Rafael Spregelburd y Daniel Aráoz respectivamente. Leonardo es un prestigioso diseñador industrial. Tiene éxito, guita y es exasperantemente cool. Su mujer es un genuino producto del new age palermitano que trabaja en su casa dando clases de meditación, mientras que su hija, que empieza a entrar en la adolescencia, vive pegada a su i-pod y parece casi con certeza que lo odia. Víctor, un vendedor de coches usados, acaba de mudarse a la casa de al lado, de Leonardo sólo lo separa una medianera. El conflicto comienza cuando Víctor pretende colocar una ventana justo enfrente de la casa de Leonardo para "atrapar unos rayitos de sol". Leonardo, influenciado por su mujer, le exige a Víctor que suspenda la instalación de la ventana por considerarlo una invasión a su privacidad, lo atormenta ser visto por este sujeto tan vulgar, tan grasa (como lo describe en una cena con amigos que son todavía mas cool y pelotudos que él). Víctor parece una buena persona que busca agradar, integrarse; sin embargo es un tanto pesado, molesto y tiene algunas actitudes que rozan las del psicópata. De este cóctel van surgiendo situaciones de un humor que en lugar de negro calificaría de inquietante, inquietud que irá creciendo paulatinamente con el transcurrir de la película.
Emile Benveniste decía que el "yo" carece de sentido sin un "tú". El problema comienza cuando los cimientos del propio sentido se ven amenazados por un Otro que parece haberse acercado demasiado, tanto que la última barrera es una pequeña medianera.
Lo dijo el Indio esta mañana en el programa de Pergolini, en el marco de la presentación de su nuevo disco (El perfume de la tempestad). Agregó también que le gusta ver "una presidenta que hable de la manera que lo hace en la ONU, sin leer discursos, que no dice disparates." Es muy ilustrativo leer la histeria del medio pelo comentador de periódicos en la revista Rolling Stone (entran los comentaristas de La Nación), que salen a descalificar al mejor artista de rock del país por una opinión que él mismo se encargó de aclarar que la hace desde el lugar de "ciudadano" y "desde un lugar de ideales y no de ideología". ¿Qué esperaban muchachos, qué el Indio opine parecido a Mariano Grondona o Morales Solá? ¿A Mirtha Legrand? Lo que más les duele a los caceroleros on line es que Solari dice lo que dice desde la total independencia, lo que les saca el lugar para el eterno verso de dice eso porque le pagan. También da mucha gracia que para descalificarlo recurran a un tema que escribió Juanse, el imitador de Pomelo.
Personalmente, me reconforta que uno de los artistas que más admiro vea en este gobierno cosas similares a las que yo percibo. Parece que tan equivocado no debo estar, pero no porque yo posea la Verdad de mi lado del mostrador, sino más bien porque esta es una muestra más de que quiénes antes del 2003 reclamaban ciertas banderas básicas para vivir en un país con un mínimo de dignidad (soberanía, memoria, justicia), vieron que el kirchnerismo las ha recogido, en menor o mayor medida, y en una muestra de honestidad intelectual lo reconocen, aún cuando reconocerlo les traiga más problemas que ventajas. Tampoco se trata de una división de Absolutos en donde de un lado está el Bien y en otro el Mal, pero está claro en cuales de los lados hay más predomino de una cosa que de otra. No es casualidad que tantos artistas reconocidos se pronuncien a favor del gobierno y que los dispositivos comunicacionales más reaccionarios estén decididamente en contra de todo lo que se escriba con K.
En fin, fijate de que lado de la mecha te encontrás.
Más allá de estos comentarios políticos, Indio se explayó sobre varios temas, desestimó tajantemente un reencuentro redondo, confirmó los cinco shows del año que viene y dejó una puerta abierta para la edición de un DVD. Al que le interese escuchar la entrevista completa (se lo recomiendo a quiénes no la hayan escuchado), se la puede bajar de acá.
La idea nos resultaba fascinante, un bar temático sobre nuestro animal preferido: el cisne. Éramos fanáticos, tanto de los cisnes como de los bares. Deducíamos entonces que de la combinación de esas dos pasiones solo podía generarse un emprendimiento exitoso. Nuestra predilección por aquel animal tenía su origen en un curso de especialización que habíamos realizado con Gabriel un año después de recibirnos de veterinarios. Recuerdo el nombre exacto de ese curso: “Cisnes, la aristocracia de los lagos”. ¡Que extraordinario resultó el mundo que descubrimos durante los dos meses que duró la especialización! Supimos, entre otras cosas, que estas aves del agua eran unos fundamentalistas de la elegancia, cuando alguno de ellos sufre una herida que le impide moverse con la prestancia habitual prefieren suicidarse, ahogándose en el fondo del lago donde habiten. Son también muy cuidadosos de la estética de sus crías, pudiendo propinarles severos picotazos a los hijos que no deambulen por el agua tal como lo dicta una tradición casi que ancestral. La cuestión era que ni yo ni Gabriel logramos jamás trabajar con cisnes. Hacía ya cinco años que ambos trabajábamos en veterinarias de barrio y estábamos francamente hartos y frustrados con la manera en que se desarrollaban nuestras experiencias profesionales. No es que hubiésemos perdido el amor por el resto de los animales, pero todos nos parecían en extremo ordinarios al compararlos con el sofisticado mundo de los cisnes. Era una tarde de domingo, en la casa de Gabriel, cuando decidimos que lo mejor que podíamos hacer era adentrarnos en la creación del bar temático. Luego de tomar un par de cervezas, improvisamos una tormenta de ideas y concluimos en que en el bar no podría faltar ninguno de los siguientes elementos: - Tazas, platos, menús y servilleteros con forma de cisne. - Un señalador de cisne macho para el baño de hombres y otro de cisne hembra para el baño de mujeres. - Cuadros con imágenes de cisnes. - Cisnes de porcelana, luciendo como adornos, en cada una de las mesas. - Una pileta pelopincho para exhibir allí algunos cisnes, de manera tal que el público se deleitara como si estuviera observándolos nadar en el lago o la laguna. - Las camareras usarían unas viseras con forma de pico, sus remeras llevarían en el frente un dibujo de la cara de nuestro animal predilecto y de sus espaldas colgarían un par de alas blancas (pensamos en que podrían estar hechas con goma espuma). Estos detalles serían solo para comenzar. Más adelante también podríamos organizar en el bar apasionantes charlas sobre la vida social de los cisnes, su psicología, su alimentación, su exquisita anatomía…las opciones eran infinitas. Nuestra excitación iba en aumento, nos proyectábamos al futuro y aquel bar nos parecía un lugar de ensueño, irresistible para cualquiera que tuviera un mínimo de buen gusto. Coincidimos en que nunca se nos había ocurrido una idea tan buena, solo había que ponerse a trabajar y concretar nuestro sueño.